El Chaka se puso de frac y los Tigres armaron fiestón


COMO AQUELLOS BRASILEÑOS DE LOS 70, este jugador despreciado por los Rayados del Monterrey enseñó una clase superior, nos regaló el mejor gol de cuantos se han anotado en la presente campaña, y para hacerlo más paradójico, no lo anotó él… se lo entregó a Gignac, quien no falló ante el arco desguarnecido… después de esta jugada, se pudo terminar el partido y nadie se hubiese sentido defraudado.


Esta noche el partido pudo terminarse al minuto nueve, porque el primer gol de Tigres era uno de esos de “apaga la luz y vámonos”.
El Chaka Rodríguez armó un jugadón por la banda derecha, partió desde su puesto de lateral carrilero… combinó y en tres cuartos se puso el frac.
Se quitó a tres con aquella cadencia de jugador brasileño de los setentas, se coló… entró al área toluqueña y sembró a otros dos, y cuando estuvo frente a la meta, pudo haber terminado al estilo de la mayoría de los jugadores sin jerarquía… marcar el más memorable “casi gol”… tirarse un clavado… ¡lo que fuese!
Pero hoy, este hombre que para colmo es surgido de la cantera de los Rayados, levantó la cara y vio del otro lado a un Gignac suplicante, solito y su alma ante el arco desguarnecido, y la tocó suave…
En la estadística para él solamente es una asistencia, pero para la memoria de quienes allí estuvimos, es el mejor gol de la temporada, así de fácil.
De ahí en adelante, a Tigres todo se le dio…
Jugaron y dieron una lección de contragolpe, y estuvieron a nada de marcar otros tres, pero Edu Vargas aún trae en su mente la eliminación de Chile y falló un mano a mano, y en dos ocasiones sirvió mal cuando tenía todo para dejar a Valencia solito.
Si se fueron al descanso con una ventaja mínima, fue cosa de suerte… Tigres dio el juego que le debía a su afición, ¡por fin!
Parece que vuelve a la historia de las recientes campañas, jugar basura durante 13 jornadas y despertar en las últimas cuatro para calificar y volverse protagonista en liguilla.
En la segunda parte, cuando el Toluca ajustó… cuando ambos estaban con 10 hombre por un par de expulsiones estúpidas, los Tigres tuvieron menos oportunidades, pero fueron más certeros.
Valencia clavó un golazo al internarse por la derecha con un defensa que atrás ni mordía ni ladraba… su fogonazo fue un misil al que hizo bien el arquero mexiquense en apartarse.
El tercero fue un penal, que Valencia falla pero el balón le queda en el rebote y lo mete.
Fue una fiesta, ni duda cabe… un Tigres, el mejor de la temporada ante un buen equipo.
¿Ya viene el despertar?





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