Tigres, el espectáculo más caro


Con 10 minutos de juego, repartidos entre los primeros seis minutos del partido y los últimos cuatro, los Tigres obtuvieron una victoria, manchada al final por una jugada que parecía penal en contra, ante un Veracruz que deja en claro porqué va en un tobogán hacia la división de ascenso.
Todo fue accidentado, excepto en esos 10 minutos referidos, empujones, media cancha trabada, falla en los pases y resbalones, dudas, rebotes.
El gol de Gignac es un homenaje a Enrique Borja, el legendario goleador que la metía como fuera… y así ocurrió, un centro de Enner Valencia, desviado por un defensor jarocho, se pasea en el corazón del área y mientras el defensa se dispone a dispejar, llega el francés y con la suela del zapato la empuja ante Melitón que deja la sensación de que pudo hacer algo más.
Después se acabó todo…
El Veracruz nunca dio señales de peligro y Tigres se dedicó a lo que mejor sabe, dormir la pelota, pasearla de un lado a otro de manera intrascendente.
Y antes de terminar, Martín Bravo la apretó por centímetros, casi empata con un tiro desde fuera del área.
Luego Tigres se armó de valor para en los momentos finales establecer dominio y quedarse muy cerca de anotar el segundo… aquí hay que restar el teatro de Nahuel para ganar tiempo.
Al final, una mano clarísima de Juninho no es sancionada con penal, y ello generó un final “calientito”… nada cambió, Tigres ya se embarca hacia la liguilla.





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